Santiago de Chile, Lunes 16 de abril de 2007

Ricardo Carrasco busca dinero para rodar “Ñancúpel”
Néstor Cantillana se transforma en pirata chilote en nuevo proyecto


Mientras rodaba “Al sur del mundo”, el director de “Negocio redondo” se encontró con una especie de Robin Hood sureño que luchó contra las injusticias y se enfrentó al emperador del ciprés a mediados del siglo XIX. Francisco Melo y Alejandro Trejo también son parte del elenco.

Cuenta la leyenda que un indio veliche del archipiélago de Chiloé luchó contra la injusticia de su pueblo sometido ante colonos y militares chilenos. Corrían los primeros cincuenta años siglo XIX, la explosión forestal en la zona se acrecentó y Pedro María Ñancúpel Alarcón se trasladó hacia Castro para trabajar en la extracción de ciprés de las Guaitecas. Un negocio lucrativo que por esos años manejaba Ciriaco Álvarez conocido como el rey del ciprés.

Ñancúpel, junto a un grupo de familiares y conocidos son enviados a islas remotas donde son abandonados por largos días a su propia suerte. Ciriaco Álvarez les enviaba comida y algo de ropa, retiraba la producción realizada y nuevamente eran abandonados en aquellas tierras. Y sin paga alguna.

La humillación y la explotación a la vista hicieron que Ñancúpel sublevara a su gente. Los guía a lugares más remotos aún y se prepara para enfrentarse con los opresores. Inicia una revuelta y este indio veliche se convierte en un pirata que roba a los ricos para vengar y aprovisionar a su gente. Asolan canales australes y asaltan grandes embarcaciones. A punta de sangre y fuego, el pirata Ñancúpel vengará todas las vejaciones que sufrió junto a su pueblo.

HUNDIDO Y ACRIBILLADO

Muchos años después, la leyenda del pirata del fin del mundo sigue vigente. El año 2000 el director Ricardo Carrasco (“Negocio redondo”) se encontraba filmando el capitulo número cien de los documentales de la serie “Al fin del mundo” en Castro. En una de las innumerables conversaciones con algunos lugareños, un extraño hombre le dijo, “cuidado con las cámaras, no se las vaya a robar el pirata Ñancúpel”.

“Empezaron a contarme una cantidad de historias y de leyendas increíbles. Es un personaje que está entre el mito y la realidad. Era considerado el símbolo de la resistencia al poder económico de la época. Esta era una historia preñada de contenido que me interesó mucho”, dice el realizador.

Luego el cineasta escarbó en la historia, investigó en el archivo de Chiloé, entrevistó a lugareños y contactó a un chilote que alguna vez escribió sobre este singular pirata austral. “Él era muy ingenioso. Cuando quería atacar un barco, esperaba que se fondearan en alguna bahía, se acercaba con sus pequeñas embarcaciones de 12 metros de largo, les hacían un hoyo y cuando se estaban hundiendo, ahí atacaban. Sin embargo, esto se descuadró cuando asaltaron un barco de franquicias europeas, donde violaron mujeres. En ese instante el ejército nacional decide que Ñancúpel debe ser perseguido y apresado. Entonces envían a un militar tras sus pasos, que en mi película será un héroe de la Guerra del Pacifico”.

Garacias a un Fondart del 2004 hoy existe el guión del filme, escrito por Edgardo Viereck y en el teaser promocional aparecen Néstor Cantillana, Francisco Melo y Alejandro Trejo. “A los actores los contacté de pura buena onda. Les conté la historia y alucinaron”, asegura Carrasco.

Actualmente Ricardo Carrasco busca financiamiento para comenzar a rodar su película, principalmente con locaciones exteriores en Chiloé, salvo los interiores como calabozos o el lugar donde lo enjuician, que será rodado en Santiago. Con un presupuesto total de 350 millones de pesos, ya existe un preacuerdo de exhibición con TVN, pero el canal exige que Carrasco antes obtenga fondos llevar a la pantalla la historia de un mestizo chilote que se opuso al poder y terminó sus días acribillado en la plaza de armas de Castro. (LN por Gabriel Bahamondes)