La historia del pirata chilote Pedro Ñancúpel

por Renato Cardenas, Archivo de Chiloe (Diario El Llanquihue 17/01/05)

Ñancu, es el aguilucho mapuche; el pihuel chilote. Ñancúpel significa cuello de ñancu.

Ñancuple o ñancupe o ñango llegó a ser sinónimo de desordenado, desaliñado, torpe o tosco.

Pedro María Ñancúpel Alarcón es un mestizo que encarna al chilote que viene saliendo de las dependencias coloniales españolas y se ve atraído por europeos que se asientan como compradores de materia prima en los archipiélagos al sur de Chiloé. La segunda mitad del siglo XIX está marcada por la codicia, el robo y la explotación por parte de los poderosos intereses mercantiles que se instalaron en las patagonias.

En la zona de las Guaitecas, aparecieron dos grandes negocios: la peletería, especialmente basada en las pieles de lobos marinos y nutrias, y el ciprés, exportado como madera.

Ñancúpel protagoniza en este escenario una saga marcada por la supervivencia y la muerte: protagoniza una especie de "western" en chalupas.

El nombre de Ñancúpel ha ingresado al imaginario popular chilote como lo fue Joaquín Murieta, durante la "Fiebre del Oro", en California.

Nació un martes de 1837, al sur de Chonchi. "He sido mui desgraciado; tal vez porque nací en día martes". Fue su madre Petronila Alarcón y su padre José Ñancúpel.

Se casó con Pabla Ñancalahuén, la única persona que retiraría su cuerpo desde el interior del recinto donde fue fusilado en Castro, para darle sepultura "sin entierro", al día siguiente. Esto ocurría el 6 de noviembre de 1888.

Su nombre sincretiza la acción de diversos otros casos de piratería en este escenario histórico y esto lo hace leyenda: la gente cuenta sus historias, canta romances, recita su vida.

 

ARCHIPIÉLAGO SIN LEY

 

Inicialmente viaja desde sus tierras de Terao hacia la tala del ciprés de la Guaitecas y a las loberías australes.

En estas regiones había instalado su empresa un famoso chonchino quien les compraba basas de ciprés para venderlas fuera del país, don Ciriaco Álvarez, entonces apodado "El Rey del Ciprés".

Un ruso, Felipe Westhoff, había llegado antes y le daba el nombre de su hermana a la isla Melinka.

Ñancúpel era de baja estatura, pero fuerte y duro para sobrevivir en las extremas condiciones climáticas y de trabajo de esos lugares.

Desencantado y rebelde opta por retirarse del trabajo dependiente, crea su propia cuadrilla familiar y con ella inicia una aventura que le irá dando prestigio entre los indios y mestizos loberos. Su acción se concentra en los archipiélagos de las Guaitecas y Los Chonos, pero su fama se extiende hasta Aisén.

Su figura se va delineando como un indio cruel a veces, pero también justiciero, lo que despertaba respeto y temor a sus congéneres y a los "poderosos" porque no aceptaba los malos tratos ni las injusticias y luchaba contra quienes se las imponían.

En la década de 1880 ocurren diversas desapariciones de embarcaciones, tanto locales como extranjeras, lo que se toma como argumento para detener a estos indios rebeldes. En Ancud es ejecutada el 9 de junio de 1879 la banda liderada por José Domingo Nahuelhuén e integrada por Juan Andrés Piuco y Juan Lepío Mañao. En esa oportunidad fue también capturado Pedro Ñancúpel, pero liberado sin cargos; esto ya había ocurrido en oportunidades anteriores.

Las presiones patronales y de las compañías que operaban en ese territorio lo arrinconan y lo persiguen a través de la ley, instrumento al que le sacan muy buen partido las autoridades coludidas con "los poderosos", como Ñancúpel los denominaba.

Pero la gente de Ñancúpel conocía muy bien estos intrincados canales y burlaron una y otra vez a la ley.

En ese contexto, donde el indio burla a los poderosos, cargados de armas y leyes, es donde comienza a crecer la leyenda.

Todo hecho de violencia, de pérdida de embarcaciones, era atribuida a la banda del pirata Ñancúpel. La gente comentaba que no pararía de cometer crímenes hasta que entere 100 personas. En su proceso se le imputan violaciones, asesinatos, robos, asaltos.

 

LA LEYENDA

 

En alguna oportunidad hundió "barcos de franquía", es decir, extranjeros que tenían paso franco por estos mares, cuando el canal de Panamá aún no existía. Pero por sobre todo atacaba a las chalupas cuyos patrones pagaban muy mal el trabajo de los chilotes, les robaban o sencillamente los engañaban. Un par de cementerios por muertes masivas en la zona del Baker (la Isla de los Muertos) dan testimonio de la crueldad de esos tiempos.

Cuando es capturado en Melinka ya era una leyenda porque había evadido la persecución.

De allí que su apresamiento en Castro, durante dos años, abre el apetito y la megalomanía de la prensa chilota y lo elevan a dimensiones de leyenda.

El pueblo busca el milagro. Así urde la esperanza: "Se esperaba un indulto porque un hombre que había matado a 99 era un valiente. Llegó tarde, dicen los cuentos, cinco minutos después que lo habían fusilado".

El episodio de la cárcel en Castro es uno de los más informados y está lleno de antecedentes respecto a cómo se van construyendo las mentalidades del pueblo chilote a fines del siglo XIX.

Un cronista de "El Archipiélago", periódico de Castro, ya cuestiona la pena de muerte, el 11 de noviembre de 1888: "i sobre cuya legitimidad o el derecho que la sociedad tenga de imponerla."

Su fusilamiento debió ser postergado hasta que una parturienta que vivía en las inmediaciones de la cárcel, diera a luz.

Pabla Ñancalahuén, su mujer, retira el cuerpo del fusilado con una carretilla desde el sitio de la ejecución.

"Se sepultó sin entierro el cadáver de Pedro María Ñancúpel, casado con Pabla Ñancalahuén, fallecido ayer a la edad de 51 años.., se confesó y recibió los Santos Auxilios."

Tal vez Ñancúpel fue sólo un pirata, un cuatrero de los mares chilotes. Pero su actitud de rebeldía contra "los poderosos" lo muestran a los ojos de los humildes y explotados de su época en un hombre distinto a los de su estirpe y sus acciones delictuales se justifican moralmente porque se les extrae del contexto cotidiano: un héroe no puede cometer delito.

Sobre todo cuando el personaje muere.

Esa lucidez la obtiene Ñancúpel en la cárcel, cuando tiene conciencia de su muerte, "pero se descubre siendo parte de una 'moira', de un destino trágico (".tal vez porque nací en día martes") donde sólo el coro (el pueblo) sabe cual es su final. Y cual tragedia de Esquilo será ese coro el que anunciará la muerte de Ñancúpel para transformarlo en héroe, en mito y en leyenda histórica".

 

Historia del Siglo XIX

Chiloé, en tiempos de colonización

Es el periodo peor estudiado de Chiloé. Desde mediados del siglo XIX las fuentes más inmediatas son los periódicos, aunque generalmente informan unilateralmente. La documentación de Intendencia, parroquiales y de otras instituciones son también recursos informativos.

En 1826 Chiloé es incorporado como territorio chileno y es dotado de un aparato burocrático enviado desde el gobierno central. En general, no existe gran preocupación por la suerte de estas lejanías. Así lo muestra Darwin cuando recorre algunas islas entre 1834-35. Dice que en Castro "no es posible encontrar ni una libra de azúcar ni un simple cuchillo y un viejo toca las campanas de la iglesia, adivinando las horas, porque nadie tiene reloj".

Durante el gobierno de Bulnes se impulsa la colonización del sur de Chile por gestión de Bernardo Philippi. En 1843 parte la goleta "Ancud" tras la toma de posesión del Estrecho de Magallanes, abriendo a la vez una ruta migratoria que los chilotes usarán hasta fines del siglo XX. La misma ley de colonización impulsará el traslado a Melipulli y Valdivia de miles de alemanes, a partir de 1851 y, en 1895, l7 nacionalidades de Europa Central son asentadas al norte de la Isla Grande de Chiloé.

En 1851 se realiza en Ancud el primer sínodo diocesano de la iglesia católica chilena. Es un escenario para perseguir las formas de vida de los pueblos mapuche, sancionando las prácticas religiosas, de los machis y condenando la brujería. Durante el resto del siglo las persecuciones a las prácticas religiosas y civiles del pueblo chilote se expresarán en Circulares del obispado chilote instruyendo a los sacerdotes respecto a las fiestas de Supremos: "Estas fiestas no son religiosas, sino en el sentido pagano. Son bacanales."

Pero también se cuestionan formalmente los velorios, las mingas y los medanes: "Debe temerse /./ que el pueblo se reúna para algo por su propensión a la embriaguez y demás pecados".

En 1880 se detendrá a 70 isleños acusados de pertenecer a la "Recta Provincia", una organización indígena de resistencia, acusada de asesinatos y otros crímenes asociados a prácticas brujeriles.

La necesidad de materias primas para la industria en el hemisferio norte atrae a empresas compradoras de pieles de lobos marinos y nutrias. Localmente se levantan proveedores de madera para las necesidades del mercado nacional y extranjero. Descolla la figura de Ciriaco Álvarez, "El Rey del Ciprés" de las Guaitecas, oriundo de Chonchi, poblado que recoge los éxitos económicos de este maderero. Otros, como el ruso Felipe Westhoff, proveen de maderas para los ferrocarriles que comienzan a construirse en Chile y Perú. El tramo Copiapó Caldera, que marcó el inició de esta actividad en Chile, usó durmientes de los bosques de Quemchi.

La explotación del ciprés y la peletería ocurren en las islas Guaitecas y Chonos. La mano de obra cazadora y taladora de los bosques es chilota. Son sembradores de papas, mariscadores y pescadores del archipiélago interior. El "madereo" existió para el indio desde que los encomenderos los llevaron a cortar alerce y cuando se fueron los españoles siguieron vendiendo a comerciantes de Calbuco y Ancud y más tarde a los alemanes de Puerto Montt.

Los comerciantes y las autoridades de Chiloé fueron el sector privilegiado de esta sociedad republicana que creció desde ciertas familias de origen español que el poder las aristocratizó. Ellos son también los aliados del estado chileno ausente. Son "los poderosos" dirá Ñancúpel para nombrar a quienes lo persiguen.

El esplendor económico que van alcanzando estos negocios no son recibidos por igual por toda la población chilota. Venden sus pieles y maderas a valores ridículos y la mercadería les llega a costos increíbles. Se repite la cadena del comercio colonial con Perú, especialmente a fines del siglo XVIII.

Esta situación será la que impulsa al trabajador chilote a trasladarse masivamente a las patagonias cuando se abre una ruta laboral con las estancias laneras desde la segunda década del siglo XX. Sin embargo, este flujo migratorio ya se venía dando al establecerse Punta Arenas como un poblado y cárcel, a mediados del siglo XIX.

Estas perspectivas de desarrollo habilitan ciertos lugares y lo hacen crecer como poblados.

De maderas nace Quemchi en 1881. Don Basilio Cárdenas instaló su primer aserradero hidráulico en 1861. En 1905 el vaporcito "Chiloé" descarga en Quellón las primeras maquinarias para que funcione la maderera que dará origen al poblado. Chonchi crece con los negocios madereros de Ciriaco Álvarez. El segundo aserradero mecanizado de Sudamérica se instala en Dalcahue en 1926.

Violencia

Todo hecho de violencia, de pérdida de embarcaciones, era atribuida a la banda del pirata Ñancúpel. La gente comentaba que no pararía de cometer crímenes hasta que entere 100 personas. En su proceso se le imputan violaciones, asesinatos, robos, asaltos.

FUENTES PARA UNA HISTORIA

En 1975 escribí el primer artículo acerca de Pedro Ñancúpel Alarcón para la "Revista Aniversario" del Politécnico de Castro. En 1971 Antonio Cárdenas Tabies había hecho una crónica referida a "Los Ñancúpel.", en su libro "Los Guaitequeros", pero allí confundió a diversos personajes entre ellos a Juan Ñancúpel Norambuena, fusilado 30 años después.

Darío Cavada, en 1926, en su "Historia centenaria" nos habla de Juan Ñancúpel, fusilado en Ancud en 1926, el mismo que Bórquez Solar inmortaliza en un poema.

En la actualidad hay tres novelines: las "Memorias de Pedro Ñancúpel" de Mauricio Marino, aparecidas en 1988; Mario Contreras Vega publicó el 2002 "Pedro Ñancúpel, Pirata de Chiloé" y Enrique Valdés escribió para una película, hace unos cuatro años, un relato que conocimos inédito y sin terminar.

Hay autores de la X y XII regiones que han tratado el tema durante los últimos años: Cipriano Osorio, César Sánchez, Mario González Kappes, Milton Soto, Dante Montiel.

Imprecisiones en muchas de estos escritos porque se confunden tiempos, lugares y circunstancias. La más común es confundir a Pedro (fusilado en 1888) con Juan (fusilado en Ancud en 1926) e incluso con la banda de Nahuelhuén, (fusilados en Ancud en 1879).

Por otra parte se quiere retratar al personaje sólo en la perspectiva de un delincuente, sin escuchar el retrato popular que le entrega un carácter de pirata audaz que desafía a la muerte y a los poderosos. un aventurero.

En general, todos los autores repiten citas de la "Gaceta de Los Tribunales" y los periódicos de la época: "El Chilote", "El Liberal", "La Probidad", "El Católico" y "El Archipiélago.

Los episodios más informados del personaje dicen relación con el periodo que permaneció en prisión, dos años, durante los cuales la prensa, a través de prejuiciosos reporteros fue modelando grotescamente al "pirata de las Guaitecas".

Se trata de la visión de una prensa naciente en el archipiélago que, a través del sensacionalismo -como un recurso para atraer lectores- explota el caso de Ñancúpel al extremo que los tribunales lo condenan al fusilamiento, sin existir antecedentes objetivos que lo incriminen en los delitos que se le imputaban.

De estos tiempos posiblemente sea el "Corrido de Pedro Ñancúpel", un poema construido a la usanza del romance español que hasta el presente es posible encontrarlo con música de corrido mexicano.

Falta en el tema de Ñancúpel incursionar en la oralidad como fuente subjetiva de un personaje que ya en vida fue leyenda.

 

LOS FUSILAMIENTOS EN CHILOÉ

 

El periódico "El Progreso" da una minuciosa información respecto a Dalcahue, entre ellas el asesinato violento de dos vecinos, cuyos hechores fueron ejecutados en el mismo Departamento en el año 1842.

La siguiente ejecución en Chiloé es a la banda liderada por José Domingo Nahuelhuén e integrada por Juan Andrés Piuco y Juan Lepío Mañao. Fueron fusilados en Ancud el 9 de junio de 1879. En esa oportunidad había sido también capturado Pedro Ñancúpel, pero fue liberado sin cargos.

Sin embargo, al continuar los sucesos delictuales al sur de Chiloé comienza a aparecer nuevamente el nombre de Ñancúpel. El 6 de enero de 1886 es capturado él y su cuadrilla por Belisario Bahamonde, subdelegado de Melinka.

Pedro María Ñancúpel Alarcón fue sometido a proceso junto a su hermano Anastasio y el hijo de éste, José Miguel. Otros tres sobrinos que también estaban con ellos fueron dejados en libertad por ser menores de edad.

En diciembre del mismo año se fugan de la cárcel castreña su hermano y el sobrino. Dos años después, el 6 de noviembre de 1888, Pedro Ñancúpel será fusilado frente a la plaza de Castro.

El 20 de noviembre de 1914 se ejecuta en Ancud a Juan Felipe Vargas Ñancúpel, por haber asesinado a su esposa, en complicidad con su amante, en Quebrada Caracoles. El ajusticiado era oriundo de Lemuy y es el mismo sobrino de Pedro que escapara de la cárcel en 1886.

 

REY DEL CIPRÉS

 

El comercio de las maderas nobles de Chiloé se desarrolló hasta comienzos del siglo xx. El alerce se vendió al Perú durante la Colonia y el ciprés tuvo su esplendor a fines del pasado siglo. Quien arrasó con estos bosques y labró la más grande fortuna chilota fue Ciriaco Álvarez Vera. Desde Chonchi, su tierra natal, el Rey del Ciprés dirigió su empresa.

"...hombre de regular estatura, moreno, delgado y pelo ondulado. Empezó a labrar su fortuna como pescador, luego, cuando tuvo un capital, habilitó cuadrillas de gente pescadora y gatera, en especial hacheros. Tenía bodegas madereras en Melinka donde almacenaba maderas, cholgas y cueros. Allí atracaban los buques que cargaban ciprés y que lo llevaban a países extranjeros.

En cambio, los mariscos los vendía en las principales ciudades del país y las pieles en los barcos cargadores.

Los cuadrados y viguetas que bajaba de los sitios de trabajo las hacía balsas, hasta que llegaban las goletas a buscarlas para traerlos a Melinka o a Chonchi donde lo encastillaba en espera de barcos grandes.

En la cúspide de su carrera como industrial maderero -cuentan- que cierta vez llegó a Santiago a un Club Social de alta alcurnia, vestido con chalas y pantalones de "carro"(telar). Lo echaron para afuera por rotoso. No dijo nada, salió y se fue a un almacén, se compró el mejor traje, camisas, zapatos y corbata y volvió al bar, ahora como lo vieron todo un futre lo atendieron de inmediato.

Preguntó:-¿Cuánto vale el bar?

Cuando le dijeron el precio, sacó su billetera y pagó, los que atendían quedaron atónitos.

Entonces. manifestó:

-Yo soy Ciriaco Alvarez de Chonchi; todos quedan invitados al bar hasta que consuman su existencia. Luego se fue.

 

Una de sus más célebres aventuras fue una apuesta de una carrera con un barco mercante entre Chonchi y Castro, él montado en un caballo y el buque a toda máquina por el canal.

Ciriaco Alvarez ganó la apuesta cabalgando un brioso corcel chilote, ayudándose únicamente con su gorra de hilado como látigo.

Todo el pueblo salió al camino y a los cerros a ver la carrera, la más pintoresca y arriesgada que jamás persona alguna haya realizado en la isla". (Antonio Cárdenas. Los Guaitequeros...)

 

FELIPE ARNOLDO WESTHOFF, (22 abril 1814-1879)

 

Westhoff le llamó el explorador Simpson a una isla que se encuentra en la entrada de Melinka.

Como encargado de la Sociedad Constructora del ferrocarril entre el Callao y Lima, Felipe Westhoff se desplazó por las costas de Chile hasta llegar a las Guaitecas descubriendo una veta inagotable de maderas las cuales comenzó a explotar entre 1860 y 1870, asociado con Enrique LagrŠze. En 1868 se casó con doña Carmen Cavada.

Estableció un puerto en la isla Ascensión que llamó Melinka, recordando a su hermana que dejó en Alemania.

En 1870 es subdelegado marítimo de ese puerto. Un documento señala: "y se ha ocupado en la explotación de guaneras de lobo y en la actualidad desempeña grandes contratas de durmientes de ferrocarril".

Murió en Valdivia a principios de 1879.

Publicaciones:

Westhoff, Felipe. "Jeografía y Meteorología Chilena. Memoria del Subdelegado marítimo del archipiélago de los Chonos o Guaitecas". En: Anales de la Universidad de Chile (ANAUCH), Nº 7, T. XXIX, Jul. 1867: 445-474 pp.

 

 

EL CORRIDO DE PEDRO ÑANCEPEL

Fue cantado y tocado durante el siglo XX con música de corrido mejicano, de Chonchi al sur, en especial en las islas Guaitecas.

¡Oh, mi Jesús amoroso!

¡Oh, mi Dios, Padre Divino!

Por esta cruz en tus hombros,

por este amargo camino.

Dadme luz y entendimiento

a esta torpe pluma y lirio

para relatar a ustedes

el caso más peregrino

del señor Pedro Ñancúpel

que en Melinka fue cautivo.

 

El capitán de ese puerto,

aunque tenía temor,

con toda su policía se embarca con gran valor.

El práctico que sabía

donde está su habitación,

mandó a hacer las velas

y dio la dirección:

-"al este Casa de Ramas;

al sur Mata de Quilas".

 

Los primeros que mataron:

de Terao, los Manquemillas.

Les tomaron los negocios

para llegar en Melinka.

-"Nos buscarán como flores

el primer capitán

don Belisario Bahamonde,

en cuya casa llegamos

para sacar provisiones".

 

Llevaba balas y macanas

y muchas embarcaciones,

hundiendo chalupas

que andaban en la pesca.

-"Una vez habilitados

iremos con los hacheros,

llegaremos como leones

y que Dios nos favorezca.

Yo, en la cabeza me ha entrado hacer lo que yo intento:

No dejar de matar,

no siendo que llegue a ciento.

 

-"¡Vamos a Puerto Low,

hay un barco de franquía

tomaremos el negocio

y le quitaremos la vida!"

Y se fueron a efectuar esta mala compañía:

los que habían en el barco

todos rindieron la vida.

Sepultaron los cuerpos, en una cueva escondida.

 

Permitió la Omnipotencia

y el mismo Padre Divino

que fueran y lo agarraran

como pájaro en su nido.

Lo llevan para Melinka

con su buena barra de grillos.

 

Viéndose Pedro Ñancúpel

de esta suerte perdido,

principió a lamentarse

en la cárcel escondido.

Pensando que nadie lo oía, estas palabras dijo:

-"Sacratísimo de Nuestro Auxilio,

conviene que yo padezca,

padezco por gusto mío,

pues mis intensiones eran

-si no me hubieran tomado- prender fuego a Melinka

y matar a sus empleados".

 

De aquí termina la historia

con un consejo muy bueno:

que no sigan el ejemplo

de tal desgraciado Pedro.

 

Bibliografia

Chiloé se incorpora a la administración chilena recién en 1826.

Entrevista en la cárcel de Castro. "El Archipiélago, 11 de noviembre de 1888.

Guión literario de la película "Ñancúpel, el pirata chilote" de Ricardo Carrasco Farfán, en proceso de realización.

El fallo del 6 de noviembre de 1888 manda que el reo sea fusilado ".mañana a las 8 A.M.", es decir, el día 7. Sin embargo, el Acta de sepultación de la iglesia y de muerte del Registro Civil establecen la defunción el día 6, a las 2 de la tarde.